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  • Aymará Cutillas

¿LA REGLA TIENE LOS DÍAS CONTADOS?

Hoy casi exploto al leer un artículo en internet. Estaba buscando información sobre la menstruación cuando me he topado con este titular: “La regla tiene los días contados”, del diario El Mundo de la sección “Vida Sana” (¡tiene guasa!!).

En él se explica que ya existen algunos medicamentos anticonceptivos con los que, o te desaparece la regla completamente o sólo tienes cuatro al año (y no hay que olvidar que esas “reglas” no son tales, son un placebo para que la mujer “compruebe” que no está embarazada).

No sé, a lo mejor soy una carca o muy conservadora o yo qué sé, pero todo esto me parece una gran salvajada.

Esta sociedad pone muchas trabas para que una mujer pueda vivir de una manera saludable los procesos intrínsecos de su propia condición (quedarse embarazada cuando tienes un puesto de trabajo o ausentarse del mismo porque tu regla es muy dolorosa no está bien… se pierde dinero!!!).

Lo que más me sorprende es al grado de desconexión al que se ha llegado: desconexión con el propio cuerpo, con la naturaleza y con la esencia femenina. La mujer ha luchado mucho por su igualdad frente al hombre pero en el camino se ha olvidad de quién era realmente. Para poder estar en el frente y co-capitanear en el mundo masculino ha tenido que “vender” su fertilidad (con píldoras anticonceptivas), sus partos (medicalizados y sumisos), la alimentación de sus hijos (con biberones y leche artificial), el vínculo materno-filial (con guarderías donde puedes dejar a los bebés con apenas unos meses de edad) y la menopausia (tratada con hormonas). Todo para poder estar en la cima. Pero, ¿en la cima de qué?

La menstruación tiene un sentido, una razón de ser. Porque la regla no es un hecho aislado en la vida de la mujer. Es el final del ciclo sexual femenino donde, antes de la menstruación tiene lugar la ovulación que, emocionalmente hablando, es un momento de fertilidad a todos los niveles, de creatividad y de expansión. Y después viene el recogimiento, la introspección y la reflexión que invitan a bajar el ritmo. Todo esto forma parte de nuestra energía, de la mujer, es la expresión de la Naturaleza. Pero es que además, físicamente tener la regla es muy saludable: los estrógenos en la medida justa que el cuerpo segrega aportan vitalidad física, psicológica y sexual, previenen la osteoporosis y disminuyen el riesgo de presentar infarto de miocardio.

Ya sé que muchas mujeres viven la menstruación de forma traumática porque sufren dolor (¡yo misma no me salvo!!), porque sus ciclos son irregulares, porque el síndrome premenstrual es muy fuerte o porque sus pérdidas son excesivamente abundantes pero existen alternativas y muchas cosas que hacer para que no sea así y no pasan precisamente por exterminarla de nuestros cuerpos con unas “simples pastillas anticonceptivas” (que de simples, nada. Algunos de los efectos secundarios que pueden provocar son: tromboflebitis, troboembolismo arterial, embolia pulmonar, infarto de micardio, hemorragia y trombosis cerebral, hipertensión arterial, enfermedades de la vesícula biliar, adenomas o tumores hepáticos benignos, náuseas, vómitos cambios en la líbido, depresión…. Buuuffff…..).

¿Y a esto llaman la liberación de la mujer? En mi opinión, la liberación de la mujer tendría que pasar por que la sociedad en general y las mujeres en particular reconozcamos lo que somos, sin tapujos, sin vergüenza, con dignidad, entendiendo nuestros ciclos, aceptándolos y si existen disfunciones, arreglarlas por otra vía, con conciencia, con un trabajo personal lúcido y activo, sin castraciones y enseñando a nuestras hijas que tener la regla es sano, que quiere decir que estás en armonía, que tu cuerpo funciona y está conectado con la Tierra, con sus ciclos y con lo maravilloso de ser mujer.


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